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Al día de hoy, Plan Ceibal ha entregado más de 2 millones de dispositivos en Uruguay. Vimos que, tras el cierre de algunos receptores mundiales de materiales para reciclar, se generó un problema de volumen en nuestros depósitos y fue allí donde contactamos empresas que pudieran ayudarnos a resolver esta situación.

Se inicia utilizando el plástico fundiéndolo o trabajándolo en frío con el fin de generar nuevos productos, que los niños fueron aprovechando para renovar sus espacios escolares y comunitarios. El primer propósito fue el desarrollo de capacidades, pero pronto se convirtió en un fenómeno de trabajo colaborativo y sistemático.

Otro de los objetivos fue el fomentar la formación docente y la modificación de la currícula nacional en Ciencias Naturales, lo cual hemos logrado con éxito, ya que los proyectos en los centros atendidos ahora ya dejaron de ser simples para convertirse en oportunidades de trabajo comunitario y en conjunto con pares y otros actores. Finalmente, y como efecto secundario, nos hemos convertido en un polo atractivo de consultas y asesorías; muchas empresas tanto en formación como con historia, se han acercado a nosotros con el fin de que podamos capacitarles y orientar sus prácticas hacia un desarrollo sostenible.

De esta manera, se han realizado talleres, visitas a la planta de acopio y reciclaje (algo impensable hasta hace pocos años), difusión en medios, producción de juegos y mobiliario pensado y adaptado por los mismos niños a sus necesidades, trabajo comunitario, apoyo a diferentes programas públicos y privados y se ha generado un sin fin de relaciones colaborativas con entidades e instituciones de alta relevancia.